Simón Díaz, un pedazo de Venezuela


 

 “Si mi querencia es el monte y mi fuerza el cimarrón,

cómo no quieres que cante, cómo no quieres que cante

como canta un corazón.”

Letra de la canción Mi querencia de Simón Díaz.

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Ilustración de Simón Díaz | Cortesía

Simón Díaz probablemente sea la referencia más genuina en cuanto a folklore venezolano se refiere. Liqui-liqui, sombrero y alpargatas que no solo representan al hombre de nuestros llanos, sino, a un compositor universal, un artista comprometido con su sentir, el segundo Simón más importante en la historia de nuestro país y además, el tío de todos los venezolanos.

Simón Narciso Díaz Márquez nació en Barbacoas capital del municipio Urdaneta del estado Aragua, el 8 de agosto de 1928. Hijo de Juan Díaz y María Márquez de Díaz, un matrimonio amoroso y alegre del que recibió las lecciones más trascendentales en su vida. Su infancia de Simón estuvo llena de llano, pues a Barbacoas se le conocía por ser un pueblo agrícola y ganadero donde las mañanas comenzaban con hermosas coplas de ordeño y terminaban en noches de luna y contrapunteo.

Su formación musical fue básicamente gracias a la curiosidad, su padre quien era músico en la época le enseño acordes básicos en cuatro y cornetín alentándolo a que tocara en sus ratos libres; la vena artística de un muy joven y risueño Simón brotaría al empezar a componer y a cantar boleros.

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Cantando hermosas tonadas | Cortesía

A pocos días del su cumpleaños número 12, su padre fallece a causa de una enfermedad y este episodio de su vida lo marcaría para siempre refiriéndose a él como: “un momento maravilloso en la vida de muchos venezolanos, donde el hermano mayor se convierte en el papá de los más chiquitos”, y así lo reconocerían sus hermanos siempre.

Tras la muerte de su padre en 1940, la señora María de Díaz viaja con sus ocho hijos y se asientan en San Juan de los Morros en Guárico, donde Simón realiza sus estudios de primaria y recibe las primeras clases de música, paralelamente a eso y como el ahora “cabeza de familia”, vendía (junto a su mamá) empanadas y otras comidas que ella preparaba para sostenerlos económicamente.

En sus inicios musicales | Cortesía
En sus inicios musicales | Cortesía

Al graduarse de primaria, Simón decide ayudar a su madre a tiempo completo, pero no es sino hasta los 15 años donde consigue un trabajo por cuenta propia desempeñándose como atrilero y asistente de la agrupación musical Orquesta Siboney. En la entrevista realizada por Leonardo Padrón para su saga de libros “Los Imposibles”, Díaz diría:

 “Lo que llaman el atrilero…. Yo fui el que inventó, en esa época, esa forma de saber cómo estaba el sonido con el “aló, aló, aló…uno, dos, tres probando. Después me lo quitaron ¿Y tú sabes cómo lo hacen ahora? Sí, sí, sí… Sonido. Sí, sí, sí…sonido”.

El director de la orquesta veía en los ojos de Díaz un brillo especial (además de que se sabía todas las canciones), lo que ayudó a que tiempo después lo tomaran en cuenta como cantante. Recordando el episodio comentaría “Un día había una fiesta amenizada por la orquesta pero el que cantaba los boleros no llegó y el director me llamó y me dijo: “Chato –a mí me llamaban el Chato porque me parecía al Chato Ortín antes de  Cantinflas– ¿te sabes ésta canción?” Y yo le respondo “¿Cuál es?” Me dice: “Dos almas” Y le respondí: “Y me sé hasta tres almas”. Así que le canté Dos almas…Y así fue como empecé a ser el cantante de la orquesta en ese momento.”

17 años tendría Simón cuando aquello ocurrió, lo cierto es que el cantante de la orquesta se enfermó y a solicitud del dueño le tocaría a él precisamente reemplazarlo, cuando éste se decidió a interpretar el bolero Dos Almas del compositor argentino Domingo Fabiano, en plena acción se le olvidó la letra y para remediar la situación comenzó a improvisar con sonidos guturales y el público entre risas lo aplaudió por su originalidad, convirtiéndose en el cantante de Siboney por algunos años.

Hasta lindo salió en la licencia | Cortesía
Hasta lindo salió en la licencia | Cortesía

El 19 de marzo de 1949, un Simón Díaz mayor de edad y con licencia de conducir, se dirige a Caracas a buscar trabajo dentro del mundo de espectáculo, siempre teniendo presente que lo de él es la música, las expresiones artísticas y su amor por el llano sin olvidar que ello sería de gran ayuda en el plano económico para su familia.

El 20 de marzo, un día después de haber llegado a la capital, consigue trabajo pero de cobrador en una sucursal del Banco Venezolano de Crédito (¿Quién lo iba a pensar?). Ya instalado y como residente en la gran Caracas, Simón se inscribió en la Escuela Superior de Música luego de aprobar el examen que le hiciera el músico, docente y director de orquesta Vicente Emilio Sojo, (nada más ni nada menos). Allí fue compañero de clases del fundador del Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela, José Antonio Abreu.

Un par de años más tarde, Díaz ya era conocido en todo el país por el programa de radio El llanero, donde unía sus las dos facetas por las que siempre sería recordado. Por un lado hacía comedia y por el otro, canciones inéditas que conjuntamente se unían en algún punto creando una compilación interesante. Asimismo, en 1960 comienza su carrera dentro de la televisión venezolana con el programa La Quinta de Simón, y que le daría apertura  a espacios muy recordados.

Eternos enamorados | Cortesía
Eternos enamorados | Cortesía

En 1961 muy enamorado se casó con Betty García, con quien tendría sus hijos Simón Jr, Bettsimar y Juan Bautista. Betty en 2010 comentaría en una entrevista para la revista Marcapasos, explicando que su luna de miel fue en San Juan de los Morros con plaga, calor, baños en ríos y “no nos dio bilharzia porque Dios es grande”.

“Me mecía en una hamaca con él y era feliz. Cuando uno se enamora, eso es muy sabroso”

Para 1963 y con su familia extendiéndose, Simón Díaz conoce al músico, compositor y productor musical Hugo Blanco, (sí, ese mismo que compuso “Moliendo Café” y el famoso “Burrito Sabanero”), quien luego se convertiría en una figura significativa dentro de su carrera musical, pues fue  Blanco quien le dio la oportunidad de grabar por primera vez y fue en el álbum Parranda Criolla. Los temas eran cómicos, lo que marcaría una tendencia en las gaitas en años siguientes.

Simón Díaz 23-09-1979 | Cortesía
Simón Díaz 23-09-1979 | Cortesía

Cuando sale el álbum Llegó Simón, el éxito inmediato fue El superbloque, lo que le dio popularidad y ánimo para que en 1966 saliera al mercado Caracha Negro, título que sin dudas, lo personifica en dos palabras. De la alianza entre Díaz y Blanco, germinaron 16 álbumes que incluyeron grabaciones en ritmo de salsa y gaitas de corte humorístico muy recordadas.

En 1978 le ofrecen ser parte del equipo de “Las artes y los oficios” junto a Óscar Martínez, pero este falleció en un accidente una semana después por lo que tuvo que postergar su carrera en la pantalla chica. Por otro lado e irónicamente en la pantalla grande ya había hecho presencia,  pues a mediados de 1963 hizo su primera aparición en el cine con “Cuentos para mayores”, dirigida por el cineasta Román Chalbaud, después en Isla de sal (1964), El reportero (1966), La bomba (1975), Fiebre (1976), La invasión (1977) y La empresa perdona un momento de locura (1978), interpretando siempre un personaje similar a él.

Díaz ya era sinónimo de folclore en Venezuela en los años ochenta con una carrera sólida y disfrutando de una exitosa vida familiar, tocó a su puerta la oferta que le permitió ser “el tío de todos”, el programa infantil Contesta por tío Simón. Dejando un poco de lado que también produjo y participo en otros proyectos para la tv y la radio, Contesta Tío Simón le aportó a toda Venezuela la más histórica lección de amor, de propiedad y de orgullo por una tierra que nos ofrece todo y de la que pocos abrazan como suya.

Contesta por tío Simón | Cortesía
Contesta por tío Simón | Cortesía

Este concepto televisivo se transmitió por el canal estatal Venezolana de Televisión con patrocinio de Maltín Polar, en la foto de arriba (y aunque otros niños se fueron anexando al elenco mientras corrían los años) Jessica, Dulce María, “Coquito”, “Chusmita”, Zurima y Teresita eran las estrellas que hacían brillar la sabiduría de don Simón.

Los pequeños, no solo tenían inquietudes sobre cultura y geografía, sino que conforme avanzaba el programa la producción fue incluyendo (no sé si a petición de Don Simón), secciones de historia, de preservación del ambiente y de algo que llamaré “prevención de la mala conducta”. Esto último considero que en gran medida contribuyó a que frases como “muchacho dame esa china” (que era una frase que los chicos debían rimar hasta convertir en canción) empezara como una broma y terminaba en un conocimiento nuevo dónde debían entregar las chinas, hondas, fondas, resorteras (o como comúnmente las conozcas) con el fin de no perjudicar a las aves o animalitos que viven en árboles y ramas.

Evidentemente, este concepto contribuyó en gran escala a la población venezolana al no enfocarse sólo en los más pequeños. Incluyó secciones donde adolescentes y más grandecitos participaban en canto de coplas y demostración de diversos talentos. El programa a largo plazo fomentó valores muy importantes; la semilla sembrada en cada chiquitico de esa época (que hoy son hombres y mujeres) significó un cambio en el estilo de vida y en las costumbres en su futuro.

Elenco de Contesta por tío Simón | Cortesía
Elenco de Contesta por tío Simón | Cortesía

Hoy poco se sabe de algunos integrantes de Contesta por tío Simón, sin embargo, sabemos que Wilmer (Coquito) es actor de televisión e incursionó en algunos proyectos musicales, “Chusmita” se transformó en un cantante de música llanera y en su primer material discográfico, fueron sus fans de los ochentas quienes le dieron promoción a través de las redes sociales. Zurima a su vez, es una gran modelo cuyas pasarelas lo conforman París, Japón y Estados Unidos (de hecho reside en dicho país) y de Teresita, se dice que a diferencia de sus pares ella es una excelente madre de familia que nada tiene que ver con el mundo del entretenimiento. Finalmente, de Dulce María y Jessica no sabe a precisión donde están o a que se dedican.

Que sus protagonistas fueran dos niñas rubias, una blanca, un niño con rasgos indígenas y dos negritos no era de mera casualidad. Es sabido que a diferencia de los habitantes de países como: El Congo, India, o China (donde muchos podemos deducir su procedencia a simple vista), alentó a niños y adultos a comprobar que la discriminación en Venezuela no tiene lugar, pues el mestizaje es la bandera fenotípica de nuestro país.

Integrantes de Contesta por tío Simón | Cortesía
Integrantes de Contesta por tío Simón | Cortesía

Aunque sólo se produjeron 54 programas del proyecto donde popularmente se le conocería como tío, el programa tuvo mucho éxito tanto en la televisión así como en la cultura popular. Díaz ya era un cantautor, compositor y artista importante en Venezuela al momento de ser parte de Contesta por tío Simón, pero lo que lo elevó al estatus de patrimonio de nuestra nación naturalmente, se debe a que en sus inicio como artista, el rumor de que la tonada llanera dejaría de existir llegó a sus oídos y esto lo hizo reflexionar profundamente.

Más que una suposición ya era una realidad, pues la mecanización de algunos oficios del campo como el ordeño y la cría de gallinas aumentaba la producción, exactamente lo que se buscaba en una época donde la demanda estaba sobrepasando la oferta, pero Díaz dio un paso adelante y recopiló todas aquellas tonadas que pudo, además de componer algunas nuevas que incorporaría progresivamente en su extenso repertorio con el fin de salvaguardar esta tradición que a su modo de verlo, le pertenecía a todos los venezolanos por igual.

Evidencia de ello fue su primer disco titulado “Llegó Simón”, donde graba la Tonada del Cabestrero, que sería la primera de una larga lista, que lo impulsarían, destacándolo y popularizándolo este canto propio del ordeñador en el campo. Una de las más conocidas es la Tonada de Luna Llena que, inclusive, fue versionada e incluida como parte de la banda sonora de la película La flor de mi secreto, dirigida por el cineasta español Pedro Almodóvar en el año1995.

Ganador del grammy | Cortesía
Ganador del grammy latino honorífico en 2009| Cortesía

Otra de las composiciones que le daría vuelta al mundo sería Caballo Viejo, canción que nació una madrugada después de haber intentado “seducir” a una joven con coplas. De esa manera, Caballo Viejo ha sido objeto de valiosos reconocimientos; considerándosele la más famosa e importante canción llanera de Venezuela; traducida a doce idiomas, y versionada por numerosos artistas y conjuntos musicales de fama internacional, también fue incluida en el popurrí Bamboleo de los Gipsy Kings, The United States Army Field Band como parte del Mes de la Hispanidad en 2011.

Luego de intensas giras en todo el país, América, Europa y Asia, Díaz decide alejarse de los escenarios y dedicarse a descansar y disfrutar de su esposa Betty e hijos. Bettsimar (su hija del medio) era abogada y aunque colaboraba en la carrera de su padre desde los noventas, sería su mánager hasta el 19 de febrero de 2014, cuando su padre fallece a los  85 años de edad, tras el deterioro progresivo de su salud.

Junto a Bettsimar, su pequeña | Cortesía
Junto a Bettsimar, su pequeña | Cortesía

Su hija publicaría ese día a través de su cuenta personal en Twitter:

 “Con lágrimas le anuncio al país que mi amado padre, partió esta mañana, en paz”.

Tras su desaparición física en Venezuela, el luto oficial duró tres días. Las emisoras emitían continuamente su música y artistas compartían abiertamente su legado. Bettsimar se encargaría posteriormente de una serie de programas televisivos titulados “Todo sobre mi padre”, acerca de la trayectoria del intérprete que fue presentada por el canal de noticias Globovisión, junto a la realización de dos homenajes discográficos producidos en 2013, uno de ellos bajo la realización del músico venezolano Alain Gómez y que se presentaría durante el año 2014 y otro producido con la filial venezolana de Sony Music Entertainment en alianza con la cadena ferretera venezolana EPA con destacados artistas latinoamericanos que interpretaron algunos de sus más conocidos temas.

Simón Narciso Díaz Márquez fue sepultado el 21 de febrero en el Cementerio General del Este, rodeado de artistas, familiares, conocidos y público en general que lo apreciaban de corazón. Su distinción con la Orden del Libertador -en su Orden de Gran Cordón- (que es la máxima condecoración que otorga el estado venezolano y que además es el único artista nacional al que se le ha impuesto), su meritorio Grammy Latino a la Trayectoria, (donde solo se postulan a los artistas por medio de firmas en internet a nivel mundial) y su Premio Nacional de la Cultura Mención Música (entre muchos otros), le llevó al mundo el mensaje más hermoso que algún venezolano haya expresado, el amor y compromiso incondicional por su tierra y los seres que la habitan.

Siempre alegre | Cortesía

Siempre alegre | Cortesía

@Katherine_zgs

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